Un Lugar para Historias

[TÍTULO: EL CRIOTUBO]

¿Por qué? — Se preguntaba mientras chocaba sus manos con el frió del vidrio.

Su interior estaba empezando a crear hielo, y las lagrimas solo eran pequeños hilos, atroces para el que los expedía, la frialdad que provocaba, y el roce, el ojo no lo soportaba, pero aun así provocaba más llanto en aquel que estaba detrás del vidrio. Sus manos, pies, la piel… ¿por qué no podía moverse? No lo recordaba.

Procesando, Clase-E Número 20208, ¿preparado para el proceso? — Era una mujer al otro lado del vidrio.

Él abrió los ojos… las paredes eran de un blanco casi puro, como si estuvieran baldosadas, en realidad solo era pintura, y unas maquinas peculiares…

Una ráfaga de viento mental, casi frescura, como para sacarse de encima el recalentamiento de los motores que tenia… y él recordó.


¡Hola Mister Reinaldo! — Dijo la mujer, y él lo vio con desdén.

¡Agh Caroline! ¿Por qué tanta alegría, algo nuevo? — Él se rió.

Los dos estaban en medio de un pasillo de grises, con tubos en las paredes, un tipo de protección para gases, luces destellantes, números de salas donde contenían a las cosas que Reinald no le encontraba sentido, pero aun así debía llevarlas a allá.

En lo absoluto, sólo que… ¿Esta bien estar así de tranquilos? — Se acomodo el mechón rojizo que le sobresalía.

No lo sé Caro, es extraño estar aquí tranquilo, mientras sé que mi mujer o mi hijo podrían estar corriendo peligro…, pero de algún modo sé que están bien, ellos no dejarían que a los de nosotros les pasara algo. Aunque son fríos, no sé, con estos tipos invadiéndonos… — Se mostró preocupado.

La mujer se veía cansada, ella no debía de tener los músculos más grandes ni la mayor fuerza, pero era tan ágil como un gato. Los ojos los tenia casi negros, días sin sueño, comiendo las provisiones que le quedaban, con la esperanza de sacar a estos tipos de su mundo. Todo había comenzado cuando la Doctora Loray había divisado un extraño agujero en el sur de América, unas especies de escaleras a algún lugar. Y allí montaron sus cosas raras para investigar, nunca pensaron que seria algo malo, únicamente otro objeto que investigar, les gustaba hacer eso.

Tranquilo Reinald, yo también estoy preocupada, pero uno tiene que cumplir primero con la Fundación, luego la familia… Lo odio, pero el sueldo es excelente y de vez en cuando dan extras. Pero si viene el momento, tendré que defender a mi madre. — Dijo ella con una sonrisa.

ALERTA DE SEGURIDAD, ALERTA DE SEGURIDAD, UNIDADES 9, 10, 11 Y 12 A LA ENTRADA D. REPITO, UNIDADES 9, 10, 11 Y 12 A LA ENTRADA D.

— //Esa es nuestra llamada, agente.** — Le palmeo el hombro a Reinald con entusiasmo.

Mientras tanto en la Entrada D había muchos de ellos, tiroteando contra la entrada, intentando romperla. Era algo extraño, pero parecía que la cedían… como si ya supieran cómo era aquello. Sus posiciones, lo suficientemente acomodadas para resistir el ataque de la Fundación.

Los agentes Reinald y Caroline corrían hasta llegar a la Entrada D, únicamente debían seguir ordenes, pararse delante de uno de los puntos de vigilancia y empezar a disparar mientras adentro se preparaban para resistir un ataque directo.


¿Qué es esto? — Se pregunto la Doctora Loray. — ¿Cómo puede haber una ciudad del otro lado de esto? ¿Hay señales de vida?

No señora, aunque hay una especie de sistema de criogenizado en uno de los edificios.

Vale, creo que debería ir a investigar, ya que el lugar esta libre de amenazas… ¿por qué no?

Estaba en su Base Móvil, había pedido las credenciales para salir a investigar aquellas escaleras que daban a una ciudad en blanco y negro, en ella no existía el color. No había vida, sólo restos de algo.

Ella bajo de donde estaba y prosiguió a caminar a las escaleras que descendían unos dos metros antes encontrarse con un camino recto, y rompiendo toda regla topológica, debajo de un suelo plano, había una ciudad de al menos 5 kilómetros cuadrados. Ella sólo seguía las ordenes de los agentes que la escoltaban.

Venga, es por acá.

Seguía caminando, mirando el paisaje muerto, y entro al edificio que del modo en que estaba hecho, debería ser de ladrillos rojos. Subió unas escaleras en espirales hasta llegar al segundo piso y allí vio esas maquinas. Ella pensó en voz alta.

Curioso, chicos, ¿creen que aun sirvan? Si es así, creo que haré unas pruebas

Ella toco un boton de una de las maquinas y este se abrió. Ella sonrió, aunque también estaba preocupada.


¡Que cabrones, muéranse ahora! — Dijo el agente Reinald.

Él solo había venido como parte de un pelotón para investigar un extraño meteorito que había caído cerca de Colombia, pero al final fue trasladado al Sitio-65 como parte de las recientes investigaciones en el agujero ese… Él, ¿por qué una cara le parecía peculiar? Nah, debía de estar alucinando por la batalla.

Los que estaban abajo seguían en posición mientras escuchaban como la puerta se rompía y los de afuera no cedían. ¿Por qué venían a invadir?


Bien muchachos, Clase D número 1947256 listo. ¿Preparados? Bueno, iniciando proceso.

Un, dos, tres… cuatro minutos. No sucedía nada, ya el Clase-D se encontraba quieto dentro de aquel tubo, sólo viendo con una mirada muerta, sus funciones vitales ahora estaban ralentizadas.

No sé para qué hago esto, ya hay muchas maquinas criogenicas en la Fundación… Ah claro, más recursos. Bueno, termine- — Un toc toc era audible en una de las paredes del lugar.

Aquello era como una caja, y dentro había algo. Los agentes habían preparado sus armas y la Doctora fue echada hacia atrás. Uno de ellos abrió la compuerta de aquello con un botón cerca de este. Era… el mismo Clase D.

¿Cómo? ¿Eh? ¿Y el Clase D? — Ella miro la cámara.

Estoy aquí, ahora soy otro, vengo de un lugar lejano… Una vez yo vivía aquí, fuera de este lugar, y todo llego a su fin.

¿De qué hablas, Clase D?

Yo ya no soy un Clase D, señorita, puede llamarme Doctor Terry Toker.

Ella lo vio con una ceja levantada, no podía creer que estuviera diciendo la verdad, ella sólo creía que aquello era simplemente lo que hacia la maquina aquella, cambiar tu mentalidad. No, era más que eso.


[*OTRA HISTORIA WEON QLIAO K NADA TIENE QUE VER CON LA ANTERIOR XDXDXD*]

Él está hecho para hacernos caer ante los pies de los Dioses. Su máximo enviado.

Un ritual era audible. Parecía una invocación a una entidad más allá de este plano terrenal, un idioma estrafalario retumbaba los tímpanos de la agente Kelly mientras inhumanos danzaban en un fuego-ritual de muerte.

Ella veía como tambores, maracas y ukelele se unían en un tono atractivo y a la vez oscuro, como el quinto piso se quemaba. Por la mente de Kelly sólo pasaba el "¿qué hacen?" mientras su misión principal estaba de pie.

La base de este tipo está en un lugar abandonado, a 5 Km del Sitio-246, tranquila, tendrás apoyo si lo necesitas.

La mujer pelirroja seguía escondida tras la basura, quería ver cómo terminaba esto.

Los humanos seguían danzando, en sus camisas dos claras semi-medialunas negras se unían en horizontal. Las fotos se tomaban solas y nadie lo percibía.

Estaban vestidos de blanco, y la noche consumía el lugar, solo las vivas llamas de la fogata iluminaban. Y la sombra se interponía en Kelly cíclicamente.

Brincos, risa, gritos; el idioma de nadie y a la vez de todos se prorrumpía.

Usted tiene los implementos necesarios para acabar con un pelotón de guardias de la Fundación, tranquila, usted es de confianza y necesitamos quitarnos ese peso de encima rápidamente.

Y el viento corrió encima de la fogata. Y se apagó.

Los hombres posaron alrededor de la fogata… pero… en realidad no se había apagado. La luz ahora era luz, pero también oscuridad. Fuego negro exhalaba el pozo de leñas llamaradas.

Y encima de ese fuego que cada vez era más purpura, un hoyo sin conexión a ninguna parte, vacio, con aura multicolor, y Kelly veía con asombro.

La misión es muy fácil, únicamente recuerda cumplir con la misión rápidamente, luchar mucho con tu presa hará que pierdas la batalla.

¿Qué esperaba Kelly? Tenía el rifle en mano, preparada para disparar, pero…

Fueron secuestrados 8 hombres que navegaban en un bote durante horas de la tarde…

Algo salía del portal y un crujido. Un humanoide estalló un cráneo empalado para su venir.

Era como cualquier otro humano, pero su cabello era rojo y su piel morena…

La piel de Kelly se volvió más pálida de la que era al ver ello.

… tranquila, tendrás apoyo si lo necesitas.

El no-humano puso las manos entre hilera de dientes e hilera de dientes de unos de sus invocadores… y haló…

Un mar avasalló el ahora puntito negro del ojo de Kelly… pero aun así, no quería llamar.

Cuando él venga, nuestros días estarán contados.

El cuerpo cayó en seco, un click se escuchó.

Kelly salió de su escondite lanzando ráfagas de plomo. Los de este mundo cayeron, pero Él seguía inmutable.

Kelly fue consumida por la oscuridad y la frialdad.

Y ella corrió.

… si algo sale mal, únicamente llama por tu intercomunicador, estaremos en ello en segundos.

¡HOLA! ¡SITIO-256! ¡Llama la agente Kelly Zandariega, necesito refuerzos, Punto de Terminación 884! ¡Vengan ya, entidad interdimensional humanoide detectada!. El intercomunicador cayó en silencio mientras los hábiles y pequeños pies de Kelly trataban de escapar de aquello.

Un retumbar, la pared delante de ellas cayó como si nada, y aquella cosa lanzó su mirada sobre ella. Los recuerdos, las experiencia, lo que tuvo y lo que no tuvo, todo pasó por ella. Lo que pudo hacer, lo que era, lo que seria… el mundo era ella ahora, y el cometa de su destrucción era Eso.

Enviaremos refuerzos cuanto antes agente Kelly.

Era un laberinto, aquello parecía jugar con ella. Pero no sabía por qué duraba tanto en matarla, pudo haberla escuchado, o tal vez simplemente quería tenerla hasta la eternidad.

Oh señor Deglius, Hijo del Destino, Procreador de la Soledad, nosotros lo esperamos, y en el día de su venida, usted cambiará este mundo para mejor.

Ella había llegado a la planta baja. Unas llantas eran audibles en la lejanía. Los click clacks de las ametralladoras y el chackca de la escopeta. Ella inhaló profundamente, rezando para que aquello no estuviera pisándole los talones.

Salió de aquel edificio, y detrás de ella se escucho una explosión. había visto a Eso detrás de ella al voltearse y su granada chocó contra su estomago, estallando.

El día en que alguien se oponga a ti, su destino será traicionado.

Estaba cansada, la milicia SCP seguía con las armas en alto mientras escuchaba como los escombros se movían. De ellos un ente negruzco fue regurgitado, como si pudiera volvar, se posó al frente de Kelly. Y ella lo miró. Y plomo y acero estalló.

Él es el fin. Él será nuestro ejecutor en el día de la purificación, y ningún impuro escapará de su lugar terror y miseria.

Kally fue retirada hasta atrás de la masa de hombres brutos, hechos para matar, pensando en estar a salvo ahí.

El polvo se levantó de la lluvia de balas.

Kelly escuchaba como aplaudían y gritaban por su victoria. Luego sólo fueron gritos de dolor y llanto por no morir. Y ella corrió, pero esta vez no escapó.

Sus peores miedos serán liberados; la miseria más profunda de sus mentes; los actos más aberrantes; lo más deprimente y oscuro será revelado cuando él te tome de la mano y te lleve a ver los más oscuros secretos de este mundo, y de otros.

El no-humano alzó a la mujer. Ella vio un hoyo hacia un lugar negro abrirse delante de ella. Luego sintió como era lanzada hacia él. Como la oscuridad la consumía…

Luego ella supo lo que significa dolor.

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