¿Me puedes mostrar el camino a Alagadda?
Nadie en la tierra parece saberlo.
Sangre. Siempre es sangre. Dejé de intentar entenderlo hace mucho tiempo. Incluso ahora, la escucho, hambrienta por más. No deseo nada más que satisfacer ese impulso como si fuera mio, pero debo mantenerme practico. Debo poner un poco de música y hacer un plan. Debo asegurarme que esa sangre no sea nunca la mía.
Siempre me gustó la Sinfonía en Si Bemol de Paul Hindemith. Hay algo mágico en ella. Los solos líricos en el primer movimiento. La sorprendente atonalidad melódica. La forma en que el primer movimiento vuelve al final de la pieza. Hay algo reconfortante en el modo que la familiaridad vuelve cuando menos lo esperas. La escucho cuando necesito mantener la cabeza fría. Como ahora.
Hay tareas imposibles, y luego está encontrar un Camino a Alagadda. Se ha hecho antes, así que sabemos que es posible. Pero no estamos seguros de como se hizo. Se lo necesario sobre como abrir nuestro Camino —Más bien, el Camino de la Fundación— para entender que la creación de ello es un proceso mucho más complejo
Pero mi patrón lo ha exigido, así que debo encontrar un modo de llegar allí.
Por el rey, que celebra su gran gala
A la que se me ha dado invitación
Al comenzar el tercer movimiento, considero mis opciones. Podría intentar escabullirme por el Camino de la Fundación. Ya sé cómo abrirlo. Sé lo que me espera al otro lado. Si puedo averiguar como eludir a la Fundación, es improbable que ellos me puedan detener en Alagadda. La solución más simple podría ser la mejor.
El primer tema empieza, y me doy cuenta que eso es un gran “y si”. La solución más simple es la que llevará a que me atrapen. Incluso con mis conocimientos del funcionamiento interno de la seguridad de la Fundación, no puedo pasar la seguridad y entrar a la Torre de Londres, uno de los lugares mejor protegidos del mundo. Incluso si se me ocurriera un plan, en ese momento ya habría corrido la voz de mi traición; sería un milagro si pudiera acercarme a menos de cien millas de una anomalía protegida por la Fundación sin que me detuvieran. Así que la vía directa queda descartada.
SI no puedo encontrarlo tendré que rechazarlo
y eso podría considerarse descortés
El primer scherzo. Tensión, como caminar en una cama de agujas. El oboe y el pícolo entran en pánico mientras el saxofón falla en calmarlos. No debo seguir su ejemplo.
¿Puedo forzar un nuevo Camino? Es probablemente la maniobra más segura, simplemente seguir los pasos de Percy. Quizás lo que aprendí de alquimia me permitirá acceder a Alagadda. No fui muy lejos en mis estudios taumatúrgicos, pero en teoría, sé lo suficiente como para crear un Camino, aunque las sustancias exactas y los pasos a seguir podrían tomar algo de ensayo y error.
Solo que no tengo tiempo para ensayos y ciertamente tampoco tengo tiempo para el error. Ya no puedo retrasar más el avance de la Fundación, Emma seguramente ya descubrió lo que le oculté.
Y decir que “sé lo suficiente” sobre alquimia es como decir “sé lo suficiente” sobre cirugía cerebral para llevarla a cabo. Es mejor tener el conocimiento completo antes de intentarlo. Si no soy cuidadoso, puedo causar daños permanentes en la realidad, o peor, saltarme Alagadda por completo y terminar en lo más profundo del Nevermeant.
Y no todos los días un rey te da invitación
Por lo que acudir es lo más lógico
El segundo tema comienza, una preciosa aventura que nos lleva de vuelta a donde todo empezó, una escalera de Penrose de melodía. El primer tema intenta reafirmarse periódicamente, pero no logra nada.
Quizás la respuesta está en buscar ayuda de mis compañeros ladrones. “Todos juntos en el Gólgota,” eso es lo que el bastón decía. Eso es lo que nos unió. Supuestamente.
Solo que nunca he conocido a otros ladrones. ¿Como podrías identificarlos? ¿Podrá alguno de ellos saber como encontrar otro Camino? Más importante ¿estarán dispuestos a ayudarme? Nuestras metas se alinean a largo plazo, pero ¿ahora mismo? Lo veo difícil de saber.
Los músicos tocan su gran tocata
Tal vez deba marcharme de una vez
El segundo Scherzo, el segundo tema suena de fondo, pero incluso en el pánico, parece que los instrumentos de madera agudos tienen las cosas más bajo control. El sonido es más apagado, siniestro, susurrante mientras el segundo tema no logra captar la atención. Como si estuviera a punto de ser traicionado.
Podría entregarme. La Fundación no se esperaría eso. Podría convencerlos de que tengo información valiosa. Hacer que me lleven a Alagadda, luego cumplir mi deber allí.
El Scherzo se desvanece, no con un golpe si no con un gimoteo.
Es fácilmente la idea más estúpida que he tenido hasta ahora. Suponiendo que me crean, no me dejarían ir a Alagadda. Suponiendo que lo hicieran, no hay posibilidad de escapar su vigilancia.
¿Conoces como entrar a Alagadda?
Nadie en la tierra conoce el camino
Los dos temas se combinan, de un modo desordenado. No estoy convencido de que estén intentando combinarse de manera limpia. Desearía poder escribir así de bien.
Siempre amé la música pero nunca he sido bueno en ello. Es decir, no soy malo, solo que nunca fui excepcional. Pero he visto gente para la cual la música significa menos fácilmente superarme, cuando para mi lo era todo. Así que decidí cambiar de estrategia.
En la Fundación, aprendí más sobre el mundo que me había fascinado. Pero mi amor por la música nunca flaqueó. Fue solo después de varios años en la Fundación que descubrí Sul Golgota y entendí que toda mi vida me había conducido hasta acá, que tenía un papel que interpretar, y que algún día me uniría con la música que tanto significó para mi.
He leído cada libro, buscado en mapas
más nunca ha sido encontrado
El primer movimiento me despierta de mis recuerdos y me doy cuenta de algo por primera vez. Los ladrones estuvieron en primer plano en los acontecimientos que cambiaron la historia del mundo. Pero fueron crucificados con Jesús de Nazaret. Y no fueron tan afortunados como para revivir. El Ladrón Penitente no fue nunca mencionado en el evangelio de Lucas; el anterior, el Evangelio de Marcos dice que ambos ladrones se burlaban de Jesús.
Fueron simples ladrones. ¿Que podrían haber posiblemente robado que fuera equivalente a sus vidas? Eran ladrones, no eran pirómanos, no abusadores, no asesinos, simples ladrones. Y murieron por sus crímenes. Sufrieron públicamente y luego murieron.
Los pecados simples tienen consecuencias intensas.
Si los santos saben de mi tardanza, todo en llamas terminará
Como hasta los cimientos ardió Alagadda
Terminó. La sinfonía terminó y aún no estoy cerca de una respuesta. Solo una cosa tiene sentido.
Esto me supera por completo.
Si tocamos lo que se escucha en el Monte Gólgota
A lo mejor al fin encuentren la paz
Estoy al borde de una idea, puedo sentirla asomando en el fondo de mi mente, pero no la entiendo. Algo sobre el tercer movimiento de la sinfonía en Sí Bemol. ¿Pero que? ¿Los temas? ¿Los Scherzandos? ¿La naturaleza fugada de la pieza? ¿O la recombinación?
No, es algo sobre el tema, el del primer movimiento.
El modo en que algo familiar regresa justo cuando menos lo esperas.
Y con eso, me invade una repentina ola de claridad. No me puedo entregar, pero quizás queda alguien en quien pueda confiar.
Quizás hay una Bestia Salvaje que puedo calmar.
Hasta entonces, ¿sabes como llegar a Alagadda?
Nunca mi búsqueda se sintió tan lejos
Las palabras fluyen por mis dedos, rápidas y precisas como el primer tema, pero los pensamientos en sí son como el segundo tema: Circulares, vacilantes, vagos. Sin sentido.
Al final, hay solo una cosa, un pensamiento que importa.
El punto es, esto me sobrepasa y necesito ayuda, viejo amigo.
H, ¿Puedes mostrarme el camino a Alagadda?
-Stuart
Ansiosamente espero la respuesta, contando los minutos. Uno. Dos. Cinco. Diez. Veinte. Demasiados. Puedo apenas respirar.
Hasta que veo la respuesta.
Tengo una forma de entrar.
Y en Alagadda, encontraré las partituras.
Pase lo que pase depende de mí. Un ladrón impenitente. De un modo u otro, la música será oída.
Y de un modo u otro, interpretaré mi rol.
Hasta que la música perdida sea liberada


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