Prueba3
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El reloj dio las doce cuando el guardia estaba en la gran puerta de la corte. Fue una noche de juerga cuando señores y ministros entraron al gran edificio, con los rostros cubiertos por máscaras de mascarada.

El guardia se quedó allí mientras observaba a la gente pasar. Las figuras parpadearon ante sus ojos. Fue una noche sin luna.

¿Cuánto tiempo había pasado?

El reloj da las once cuando el guardia está en la gran puerta de la corte. Es un gran día mientras la gente aplaude y el embajador ingresa al gran edificio. No lleva máscara, sus tacones altos chocan contra el suelo de mármol.

El guardia está de pie allí mientras ve pasar al Embajador. Él no lo ve caminando. El sol está ausente.

El guardia se pregunta cuánto tiempo lleva parado aquí.

El reloj dará las diez cuando el guardia se pare en la gran puerta de la Corte. Vendrá un desfile cuando la gente pise el cuerpo de su antiguo Señor. Será la de la corona negra, su máscara rota y en dolor.

El guardia estará allí parado mientras la multitud arrastra el cuerpo torcido hacia el Rey. Será un gran desfile sin fin. Las estrellas negras brillarán.

Siempre será un guardia, siempre recordará serlo, permanecer quieto y orgulloso, ver pasar a la gente y pasar por la gran puerta.

Pero no. Él no está, y no estará orgulloso. Él siempre estará impotente, ya que no puede mas que mirar.

El reloj da las nueve cuando el guardia está en la gran puerta de la corte. Un viajero perdido está corriendo en pánico como para escapar de un horror desconocido. Huele a decadencia y jolgorio, mientras la multitud se acerca a la pobre alma.

El guardia está parado allí mientras el viajero se tambalea hacia la puerta. El viajero está equivocado y confundido, marchando hacia el rincón más perverso. Oye vagamente risas de cuervos, procedentes de los agujeros en forma de estrella en el cielo.

Él está de pie aquí, siempre está de pie aquí. Pero también recuerda otros lugares, los tiempos en que aún no ha sido un guardia. Él está de pie allí mientras el sol brilla, está de pie allí mientras le dicen que vaya al castillo, él está de pie allí mientras marcha hacia el palacio con emoción y horror, para convertirse en un guardia de la gran puerta.

Él está de pie allí, pues se le ha dado la máscara, y está marcado por el Dragón. Su Rey está mirando desde su trono para siempre.

El reloj dio las ocho cuando el guardia estaba en la gran puerta de la corte. La calle ha estado vacía por un tiempo, ya que la risa del Embajador vino de la Corte. Ha sido arrogante y venenosa, como si dientes afilados se aferraran.

El guardia ha estado de pie allí mientras los gritos del viajero resonaban y retorcían. No ha habido nadie alrededor, excepto los de la Corte. Las estrellas negras se han estado moviendo y cambiando.

No ha estado recordando, pero sabía, sabía que como estaba parado aquí, algo más ha sucedido. Ha estado de pie aquí cuando estallaron los disturbios, mientras el Rey fue arrastrado fuera del castillo, mientras era golpeado y herido. Él ha estado de pie aquí cuando le rompieron las costillas y le cortaron la cabeza.

Ha estado de pie allí, mientras moría, luego murio, al ver la marca del Dragón. Pero eso fue antes de que el Rey comenzara a llorar.

El reloj daba las siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, cuando el guardia estaba en la gran puerta de la corte. Pero no había más puerta ni más corte. Se oyen chillidos y aullidos desde lo profundo, como si festejos y alegrías fuesen bestias.

El guardia estaba parado allí mientras el suelo desaparecía, la ciudad cobró vida y se comió a sus ciudadanos, mientras la sangre se derramaba y todos gritaban y aplaudían. Las estrellas negras temblaban y gritaban.

He was standing there as the King shrieked and shrieked, as the King crawled back to his throne with maggots and decaying flesh, as the King was offered their blood by the jester, and as the King dropped the cup. The jester was laughing, the Court was laughing, the crowds were laughing, the crows were laughing, and he was laughing with them.

The Dragon was laughing in his brass prison, and he witnessed his mark.

The clock has been striking one again and again, as the guard stood at the great gate of the Court. But he has been standing on no ground but fractured ruins; he has been watching no gate but a hole, in the shape of an absent god.

The Guard has been standing there, his body of mere bones, his mask bloodied and broken, and his soul long been snatched by the King's gripping claws. The black stars have not been there.

He has been standing there, in the city, when it was upside down and inside out, and everything was twisted and remade. The dead have been walking and parading all this time, and the abominations have been ruling this twisted land.

But he has been standing there, as he saw things he should not, as he faced the blood river and the absence of god, and looked into the madness of the Dragon.

The clock shall strike zero, and the guard and the gate shall no longer be there. The King shall be hanged dead and the Dragon shall emerge again. The clock shall point to zero, and all shall end.

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